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miércoles, 15 de febrero de 2012

Magia.

Hace unas pocas semanas viví en Valencia un momento mágico inesperado de esos que no se olvidan en la vida.








No voy a extenderme tanto como ya lo he hecho en otras redes sociales o como en el mismo acto. Simplemente dar de nuevo las gracias a todas las personas que lo han hecho posible, que son muchas. Hace diez años yo no quería creer en la magia. Hoy, con sus pros y sus contras, no podría vivir sin ella.

A todos vosotros os dedico este vídeo que más o menos explica lo que significa para mi todo esto.

Gracias por todo.



PD: Atendiendo la recomendación de Findûriel, ahí va el vídeo de la entrega.

martes, 21 de diciembre de 2010

Historia de un soldado

Esta es la historia de un soldado que fracasó en su misión.

Atrás quedan los años en los que junto con su compañía acometió no pocas empresas victoriosas, en las que vio y gozó de muchas cosas, en las que conoció otros lugares y personas, en los que compartió y vivió sueños que nacían y crecían durante la larga marcha.

Es la historia de un soldado que tras dos años de heridas mejor o peor curadas, no menores en cantidad que las de sus hermanos, que aunque les moleste o de igual para él siguen siéndolo, lo único que desea es pasar página y no desangrarse por ellas.

Es la historia de un soldado que jamás cuestionaría el valor, el esfuerzo y el sacrificio de sus hermanos cuando lo tuvieron, y que ha tenido, y a buen seguro tendrá más reyertas con el estado mayor toda vez que este cuestione la legitimidad, el esfuerzo y las formas de cualquiera de los componentes de la compañía por mucho que la misión fracasara.

Es la historia de un soldado, que merced a eso último, no tolerará acusaciones de haber puesto en tela de juicio dichos esfuerzos, aunque entienda perfectamente que todo ello sea fruto de su irredenta torpeza, su irredenta falta de diplomacia, y de mucha de las heridas de sus hermanos de las cuales él es responsable, y que reconoce que su mayor mérito, y al mismo tiempo maldición, es la de ser como poco tan obstinado como su todavía y por siempre admirado capitán.

Y esta es la historia de un soldado, que tras estos dos años de heridas tiene nuevos hermanos, con los que compartir misiones, con los que andar caminos, con los que compartir sueños.

Y por eso esta entrada está dedicada a todos los hermanos, los antigüos, para darles las gracias por el camino andado, y lo que le aportaron en él, y sobre todo a los nuevos. Porque este soldado quiere seguir viviendo, seguir entusiasmándose con la vida, llenarla de vivencias y de sueños, y dar las gracias a los que decidieron quedarse con él, sabiendo cómo es el soldado, en lo bueno y en lo malo, porque los nuevos hermanos saben muy bien lo que hay.

De parte de este soldado, gracias a TODOS los hermanos, los mejores deseos posibles para todos ellos, supongan nuevas aventuras o supongan separación, y que la futura sangre derramada sea por sueños vivos, no por sueños muertos.

Elessar Telcontar, que sigue siendo un soldado.

lunes, 22 de noviembre de 2010

fin de etapa

Había prometido una entrada sobre el fin de mi carrera, y decidí darme un tiempo para paladear el momento y ser consciente de las dimensiones de todo esto.
Ha pasado una semana exacta desde entonces y lo que puedo decir es que con palabras no haría justicia a las sensaciones. Nunca he sido especialmente bueno en estas cosas, ni aún cuando lo he intentado en momentos que lo merecían. Así que dejaré que las imágenes, la literatura, la música y el cine expresen aquello que no puedo yo.



Entonces todos los Capitanes del Oeste prorrumpieron en gritos, porque en medio de tanta oscuridad una nueva esperanza henchía los corazones. Y desde las colinas sitiadas los Caballeros de Gondor, los Jinetes de Rohan, los Dúnedain del Norte, compañías compactas de valientes guerreros, se precipitaron sobre los adversarios vacilantes, abriéndose paso con el filo implacable de las lanzas. Pero Gandalf alzó los brazos y una vez más los exhortó con voz clara.
— ¡Deteneos, Hombres del Oeste! ¡Deteneos y esperad! Ha sonado la hora del destino.
Y aun mientras pronunciaba estas palabras, la tierra se estremeció bajo los pies de los hombres, una vasta oscuridad llameante invadió el cielo, y se elevó por encima de las Torres de la Puerta Negra, más alta que las montañas. Tembló y gimió la tierra. Las Torres de los Dientes se inclinaron, vacilaron un instante y se desmoronaron; en escombros se desplomó la poderosa muralla; la Puerta Negra saltó en ruinas, y desde muy lejos, ora apagado, ora creciente, trepando hasta las nubes, se oyó un tamborileo sordo y prolongado, un estruendo, los largos ecos de un redoble de destrucción y ruina.
—¡El reino de Sauron ha sucumbido! —dijo Gandalf—. El Portador del Anillo ha cumplido la Misión. —Y al volver la mirada hacia el sur, hacia el país de Mordor, los Capitanes creyeron ver, negra contra el palio de las nubes, una inmensa forma de sombra impenetrable, coronada de relámpagos, que invadía toda la bóveda del cielo; se desplegó gigantesca sobre el mundo, y tendió hacia ellos una gran mano amenazadora, terrible pero impotente: porque en el momento mismo en que empezaba a descender, un viento fuerte la arrastró y la disipó; y siguió un silencio profundo.














Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca,
ruega que tu camino sea largo,
y rico en aventuras y experiencias.
Ni a Lestrigones, ni a Cíclopes,
ni a la cólera de Poseidón temas.
No verás tales seres en tu camino,
si tus pensamientos son altos,
si tu cuerpo y tu alma
no se dejan invadir por turbias emociones.
No encontrarás a Lestrigones
ni al Poseidón colérico
si no los llevas en ti mismo,
si no es tu espíritu quien los presenta.
Ruega que tu camino sea largo,
que innumerables sean las mañanas de verano
que (¡con cuánta delicia!)
llegues a puertos vistos por vez primera.
Haz escala en los emporios fenicios,
y adquiere bellas mercancías;
coral y nácar, ámbar y ébano,
y mil obsedentes perfumes.
Adquiere cuanto puedas de esos lujosos perfumes.
Visita numerosas ciudades egipcias,
e instrúyete ávidamente con sus sabios.
Ten siempre a Itaca presente en el espíritu.
Tu meta es llegar a ella,
pero no acortes tu viaje:
más vale que dure largos años
y que abordes al fin a tu isla
en los días de tu vejez,
rico de cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te ha dado un deslumbrante viaje:
sin ella, el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres,
no hubo engaño.
Sabio como te has vuelto
con tantas experiencias,
comprenderás al fin
qué significan las Itacas.


Muchas gracias, de verdad, a los que habéis estado ahí, pues en cierto modo habéis contribuído a hacerlo posible.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cuenta atrás