Ha sido hoy mismo.
Desde hace dos semanas tengo dos alumnos a los que doy clases particulares, un niño de 1º de ESO y una niña de 6º de Primaria.
Hoy he llegado a casa de la niña y tanto ella como la madre estaban disgustadísimas. Resulta que la niña ayer llegó a casa con un suspenso en Conocimiento del Medio y la madre la iba a castigar. Decidió castigarla sin ir a una excursión del colegio.
Durante los primeros diez minutos la madre estaba atacadísima porque la niña le había salido respondona de muy malas formas y la niña cuando ha optado por salir de su cuarto ha salido bastante altiva al grito de "te estoy escuchando! ¬¬"
Tras hablar por espacio de dos minutos con la madre, la convencí para que saliera de la salita y me dejara a solas con la niña para ver si la cosa se calmaba.
Pude optar por decirle que no estaba bien que se comportase así, pero mi trabajo no es ese, o no considero que así lo sea, así que me limité a preguntarle qué había pasado.
Julia es una niña con sus cosillas, algo pava (está entrando en esa edad), algo perezosa (por ello y no por otra cosa me llamaron a darle clase) pero también bastante temperamental.
Se la notaba muy tensa, y tras varios minutos de negarse a contarme nada empezó la retahíla de reproches que vinieron a demostrar el clásico problema de comunicación generacional entre madre e hija y el temor a ser más castigada de lo merecido, pues entendía que la noche anterior no tuviera tele, como también temía que yo la regañase e hiciera que la castigasen más todavía.
Sinceramente, no se muy bien por qué lo hice, pero le dije lo siguiente:
Nena, a mi tu madre me paga para que aprendas y que lleves los deberes al día, pero tengo muy claro que con un disgusto como el que tienes no va a haber manera de que trabajes ni cinco minutos, porque realmente no estás bien. Así que realmente, la parte más importante de mi trabajo es que estés bien, que es lo único que me importa
Lo que pasó a continuación me dejó perplejo...la niña agachó la cabeza y le cayeron unos lagrimones como puños. El resto del tiempo fue estar hablando con ella de tonterías para que se riese y descubrí lo importante que era para ella esa excursión, fuera cierto o no que tuviera que hacer una redacción sobre ella, cosa que yo no dudaba pero la madre si.
El final ha sido bastante feliz...de hora y media de clase que le doy al día, solo media hora ha sido para los deberes y los acabó todos. La hora restante tuvo que ser para traquilizar a una y otra y "devolver el equilibrio al universo"
Hay quién diría que me he ganado el sueldo, pero con esas lágrimas de mi alumna creo que he ganado bastante más, como comento en el título, mi momento más lindo como docente.
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jueves, 15 de mayo de 2008
Momento más bonito como docente
Publicado por Elessar en jueves, mayo 15, 2008 6 comentarios
Etiquetas: docencia
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